El gobierno que se llevó el corazón de una madre

La historia de una madre que después de veintitrés años no ha logrado lidiar con el dolor que le trajo el servicio militar tras llevarse a su hijo en plenos años 90.

Iglesia Santo Domingo de Huasta Bolognesi, Ancásh.

Escribe: Shantall Velarde

No es una tarde cualquiera, las campanas de la iglesia Santo Domingo suenan para hacer un llamado a la comunidad de Huasta-Bolognesi, pues es la hora del rezo del Santo Rosario, aquel que conmemora veinte misterios de la vida de Jesucristo y la Santa María, recitándose un padre nuestro, diez avemarías y una gloria al padre después de anunciarse cada misterio. Para Segundina Alvarado indicaba la cuatro de la tarde, tiempo en la que su hijo debería haber regresado del colegio y almorzado para así trasladarse a la chacra y comenzar con sus quehaceres. El vivir en un pueblo pequeño convierte a tus vecinos en familia, en la que se crea un vínculo especial, razón por la cual el hijo de Segundina llamaba tío al que políticamente no lo era. Un señor que le alquilaba el caballo en cuestión de horas para que este le ayudara a labrar el suelo de la chacra para que así estén listos para la siembra de semillas.

La preocupación se ha convertido en desesperación para la madre, al enterarse por un tío que su hijo menor ha sido llevado por una camioneta. En su mente, la señora Segundina se podría imaginar una infinidad de cosas que pongan en peligro la vida de su hijo, pero en esos momentos la desesperación del querer saber realmente que estaba sucediendo fue más grande que el de crear posibles hipótesis. Fue en busca de hijo, en esos momentos no se percataba lo cerca que quedaba el colegio desde su casa, ni mucho menos aquel mandil viejo de cocina que llevaba puesto encima, manchado de humo negro producto de la leña. Sentada en un tronco en la misma cocina donde recibió la noticia hace 26 años, con celular en mano narra los detalles por medio de una videollamada. 

Mirando fijamente al horizonte y con pena en el corazón comenta que, al llegar al colegio, él ya no estaba. En ese instante, los vecinos aledaños a la Institución Educativa Santa María Huasta -Bolognesi rumoraban acerca de una camioneta militar que venía capturando jóvenes adolescentes para el ejército. Segundina fue madre soltera desde que sus hijos mayores tienen cinco años, por tanto, prácticamente se encontraba sola y no sabía a quién pedir ayuda, pero la inteligencia de su hijo en las materias y el ser buen alumno fue una característica que hacía que los profesores le tengan estima. Así, doña Segundina decide pedir ayuda al profesor de matemáticas Juan Carlos Julca para que averiguara que estaba sucediendo.

Eran los años 90 en las que oponerse a un Estado no era una opción, una década totalmente diferente a la actualidad, aquellos tiempos donde los derechos humanos no eran respetados, donde la mayoría de ciudadanos se mantenían en silencio, temiendo por sus vidas y el de sus seres queridos. Pese a ello, el profesor había tenido suerte y consiguió entrar a la base militar, lugar donde se encontraba reclutado Oriol Mendocilla Alvarado de 16 años de edad. Ambos habían tenido una conversación que concluyó en una decisión por parte del hijo que marcaría los recuerdos de Segundina Alvarado. "Decidió quedarse en el ejército", Segundina con lágrimas ojos, tildándose de culpable.  

Calles del Pueblo de Huasta, Ancásh.

El recibir esta notica la quebrantó, ya que esta vez la imaginación de su cabeza, el de cuestionarse a raíz de la situación eran muchas. Primero, por qué no querría regresar con su mamá que le dio la vida. Segundo, qué habría hecho de malo o que le ha faltado para que no quiera regresar a un hogar de carencias, lo cual ella misma se respondía, debido a que, si no fuera por las chacras que heredó de su madre Mauricia Jara Laveriano, no habría por donde cosechar y así alimentar a sus hijos. Un trabajo que solo le daba para comer y sustentar necesidades básicas, más no gustos fuera de lo habitual.

Desde hace décadas atrás la República del Perú intentaba construir su propio ejército, lo cual se instituyó según la legislación republicana. Una ley que ordenaba a todos los ciudadanos prestar su fuerza para la defensa de la patria como el más caro deber. No obstante, durante el siglo XIX, los procedimientos poco tenían que ver con lo estipulado por la Constitución y las leyes, pues el ejército se componía por medio de vías como: el reclutamiento, soldados voluntarios, la incorporación de guardia nacionales y la participación política de las montoneras.

En tiempo de paz los gobiernos disponían el número legal de soldados, que generalmente se componían entre 3.000 y 6.000 hombres, los cuales debían desgajarse de la población de los departamentos. Si embargo, el ensayo "Ejército cholificado: reflexiones sobre la apertura del ejército peruano hacia los sectores populares" narra que las exigencias del deber militar de todo ciudadano no venían acompañadas de verdaderas compensaciones en términos de derechos, pues los indígenas no disfrutaban de las mismas garantías y derechos que las poblaciones mestizas y criollas en las ciudades.

Para vencer la desigualdad, los agentes del Estado Republicano ensayaron consistentemente el reclutamiento, mecanismo por el cual los jefes de los cuerpos de línea comisionaban patrullas en poblados campesinos, principalmente serranos, para capturar hombres, jóvenes y adultos con las prelaciones exigidas por las leyes. En la que eran llevados compulsivamente a un cuartel donde aprendían, también de manera violenta la vida militar. Un procedimiento ejecutado en el campo como también en las ciudades, según el libro "En honor a la verdad".

En el año 1848 se expidió una ley, la cual ordenaba que en las localidades se formara una junta compuesta por autoridades locales y los "padres honestos" (notales) a quienes le correspondía señalar como conscriptos a los que no tengan ocupación, que no ejerciten en alguna industria, ni sean útiles a su familia y en el caso que no se cubriera lo señalado se procedía un sorteo entre los jóvenes solteros y luego entre los casados.

Un siglo después, no bastó para que dicha ley fuese modificada. En pleno año 80, un gobierno tendría el poder de revolucionar la ley. Acción popular, un partido democrático, nacionalista y revolucionario, no habría revolucionado la ley, pues este tenía una ideología que es el Perú como doctrina, cuyos principios se inspiran en las tradiciones y la historia del Perú.

Por ende, la constitución política del Perú se mantendría intacta, una ley que ordenaba "El servicio militar es obligación patriótica de todos los peruanos. Se cumple en la forma y condiciones y con las excepciones que fija la ley", según el artículo 78 de la constitución. En ese entonces Segundina Alvarado traería al mundo a Oriol, en medio de una época donde se iniciaba un conflicto armado interno en el Perú producto del terrorismo. En ese entonces ningún ciudadano se hubiera imaginado que el conflicto duraría veinte años y que se crearía un dolor profundo en el corazón de aquellos padres y madres que tuvieron que pasar por un gobierno militante, que no se robó dinero si no lo más preciado, sus hijos.

Imágen del entrenamiento del Ejército del Perú, 1994.

Por consiguiente, el Gobierno de Fernando Belaunde Terry había otorgado el control político y militar a las fuerzas armadas, teniendo de recluta a miles de jóvenes adolescentes. El quien no pasó desapercibido, fue Oriol Mendocilla de 16 años de edad, quien fue capturado en un día cualquiera en las afueras del colegio Santa María Huasta -Bolognesi. Segundina comenta que el contactarme con Oriol será óptimo, pero que me quiera comentar sobre él en el servicio militar será muy difícil, ya que desde que culminó la prestación de su servicio a la patria siempre evade el tema o no le gusta hablar de ello.

"Tiene un tatuaje que se lo hicieron en el ejército", Segundina en el teléfono. Cada vez que había una reunión familiar, los sobrinos de la familia le hacían preguntas respecto a aquel tatuaje que se ubica en la superficie superior del brazo. Automáticamente ponía el brazo detrás de la espalda para que no se generaran más preguntas al respecto. Era un indicativo que le traía escenas no buenas del ejército.   

Erika Patiño es la cuñada más cercana que tuvo y tiene Oriol, ella lo visitaba durante el tiempo en la Oriol prestaba sus servicios al ejército. Eran visitas que se daban una vez por mes. Por tanto, cada vez que tenían la oportunidad de hablar, él le decía que prefería aguantar aquí. Ella no entendía porque se expresa así. Pasado los meses, en otra visita, él le afirmó que el tatuaje no fue producto de una decisión personal, si no de una obligación según normas del ejército. No podía hablar más, ya que tenía que mantener la absoluta discreción de lo que se hablaba o llevaba a cabo en las fuerzas armadas.

Siempre se ha rumoreado de que toda persona quien haya participado en las fuerzas armadas, ha sido amenazada con anterioridad para que aquellos soldados no soltaran información que los desmerite y afecte la imagen de la institución. Pero, solo esta historia y las demás que falten revelar sumaran la cierta verdad y por qué no en el periodismo literario como este, que hace que historias como estas conecte e informe con otras personas. 

Imagen de archivo, Segundina Alvarado con la nieta en las veredas de Huasta- Bolognesi, Áncash 2019.

Oriol se guardó el servicio militar tan solo para él, ninguno de sus familiares sabe con exactitud qué es lo que realmente  sucedió o hicieron. Preguntas que lleva a la a la creación de varias hipótesis por sus familiares y sobre todo de su madre, que viene lidiando con un dolor desde hace veintitrés años, aquel que no lidiará hasta conocer realmente que hicieron con sus hijos. Aún vive en la provincia de Huasta-Áncash y cuando su única nieta de tantos nietos la visita, pasean por todo el pueblo inclusive por las afueras de aquel colegio donde su pequeño Oriol fue capturado. Pero, pese de que hayan pasado dos décadas, todavía no le es posible lidiar con el nudo en la garganta y el apretón en su corazón.

© 2021 PeriodimoZ  Av. Departamental, Lima, Perú, 28046
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar